Skip to content

Más allá del reconocimiento: recuperar la conexión con las personas.

Servicio: Insights Live.

Una de las marcas más reconocidas de la industria de consumo masivo enfrentaba un reto que no aparecía en los indicadores tradicionales: aunque gozaba de un alto nivel de conocimiento y una fuerte trayectoria en el mercado, estaba perdiendo conexión emocional con las nuevas generaciones.

Los consumidores más jóvenes la percibían como una marca del pasado, poco alineada con sus códigos culturales y con una propuesta de valor que había dejado de evolucionar. Al mismo tiempo, cambios regulatorios obligaron a reformular uno de sus productos más emblemáticos, afectando la percepción de sabor y generando una caída significativa en las ventas.

La organización necesitaba responder una pregunta crítica:

¿Cómo recuperar relevancia sin perder la esencia que había construido durante décadas?

A través de Insights Live y su modelo Brand story line identificamos que el consumo de snacks había evolucionado mucho más allá de una necesidad funcional.

Descubrimos que el snacking se había convertido en un ritual cotidiano de disfrute, una forma de compartir y una expresión de identidad. Más del 70% de los consumidores lo asociaban con momentos de conexión con otras personas.

También encontramos que el principal motor de elección no era el precio, sino la experiencia de sabor. Sin embargo, el verdadero activo diferencial de la marca no estaba siendo aprovechado: su autenticidad, su cercanía cultural y el valor emocional asociado a sus raíces.

El reto ya no era aumentar reconocimiento.

Era volver a ser relevante.

Con estos hallazgos se redefinió la estrategia de marca desde una perspectiva profundamente humana.

Se construyó un nuevo posicionamiento basado en el disfrute auténtico, transformando la marca en un símbolo de esos pequeños momentos que rompen la rutina y generan bienestar.

La estrategia articuló toda la organización alrededor de tres grandes principios:

  • Celebrar la autenticidad, conectando con códigos culturales cercanos y propios.
  • Convertir cada momento de consumo en una experiencia emocional, más allá del producto.
  • Innovar con propósito, desarrollando propuestas capaces de atraer nuevas generaciones sin romper con la esencia histórica de la marca.

El resultado fue una alineación transversal entre marketing, innovación, operaciones y desarrollo de producto bajo una misma visión estratégica.

La marca recuperó relevancia emocional frente a consumidores más jóvenes sin perder el vínculo construido con generaciones anteriores.

Se redefinió una arquitectura de innovación enfocada en generar crecimiento sostenible y atraer nuevos segmentos.

Se transformó una crisis derivada de cambios regulatorios en una oportunidad para renovar la propuesta de valor.

La organización pasó de gestionar campañas aisladas a tomar decisiones guiadas por una comprensión profunda del comportamiento humano y la cultura de consumo.

Se fortaleció la competitividad de la marca en una categoría altamente disputada, recuperando capacidad de crecimiento y diferenciación.